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Fundamentos
de la |
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Ley
14607 |
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Los
boliches de campo han sido junto a las fundaciones militares y los
ferrocarriles los generadores de varios pueblos de la llanura pampeana. Ubicados,
generalmente, a los costados de los caminos o en la intersección de dos rastrilladas,
los mismos ofrecían bebida, alimentos, utensilios, ropa, y sogas a los
viajeros de las pampas. Si bien no hay datos oficiales fidedignos sobre la
cantidad de los mismos hacia 1850 se calcula que el número aumentó
considerablemente a partir de entonces. En
la provincia de Buenos Aires tampoco existen datos confiables sobre cuál fue
el primer boliche de campo que abrió sus puertas, así como tampoco sobre la
ubicación del mismo. Al
comienzo, la actividad comercial estaba en manos de los extranjeros,
especialmente españoles. Era muy difícil ver a algún criollo detrás de un
mostrador vendiendo bebidas o alimentos. En
la actualidad, no es común ver algunos de estos boliches funcionando, a pesar
de haber sido relevantes para la época, dado que sirvieron para proveer de
insumos y alimentos a las estancias, para recreación de los peones de campo,
y para que los productores locales pudiesen vender sus frutos de la tierra.
El tiempo no sólo se llevó la gente, sino que con ella también se fueron
algunas costumbres. El avance de la modernización los condenó a un ostracismo
irremediable, y los que subsisten lo hacen gracias al amor de sus dueños que
se niegan a abandonar ese pedazo de historia. Almacén “el porteño”. Ubicación
empalme de la ruta 33 con la ciudad de Tres Lomas a Datos
catastrales: cuartel 9, parcela 647 N, partida № 107-15511-3, partido
de Trenque Lauquen. Propietarios
actuales Edgardo Vagliente Emilce Mangas. El
almacén de Ramos Generales “El Porteño“, ubicado en el empalme de “En
1919, la familia Madero Urquiza, propietaria de grandes extensiones de campo
en la zona, y familiares directos del General Urquiza, mandó a construir un
almacén para proveer de mercaderías, bebidas y objetos de campo a la región.
El objetivo era crear en torno a la estación ferroviaria Según
el periodista hubo varias razones que impidieron que el proyecto prosperara.
Entre ellas se encuentran las inundaciones, las crisis económicas y las
migraciones a las grandes ciudades. Consecuentemente, el sueño de la familia
Madero nunca pudo concretarse y hoy En
1948, El Porteño fue adquirido por un empleado del mismo: Ernesto Vagliente. La familia se hizo cargo del almacén de
Ramos Generales y soportó con una fortaleza envidiable todos los obstáculos
que se le presentaron en el tiempo: inundaciones, sequías, migración del
campo a las grandes ciudades, olvido estatal, etc. Ernesto,
junto a su esposa Elsa Olivera, y su hijo y nuera, tomaron las riendas de El
Porteño para continuar con ese sueño oligárquico de Emilce
Mangas, nuera de Ernesto Vagliente, afirma que El Porteño comenzó a
construirse en 1917. Sin embargo, las inundaciones de ese año terminaron con
las paredes del almacén, y debieron construirlo más alto. En ese período, y
por iniciativa de la misma familia propietaria de la estancia En
el interior del boliche se pueden encontrar bebidas, alimentos, sogas,
recados, garrafas, embutidos, ropa, artículos de ferretería, ollas, juguetes,
baldes y palanganas, entre otros artículos. Además, se conservan revólveres
que usara en el siglo pasado el padre de Ernesto Vagliente para defenderse de
los atacantes a las volantas y carruajes. El
almacén El Porteño es uno de los pocos lugares donde la modernización no ha
podido ingresar. La historia se mantiene intacta y su presencia se manifiesta
en los almanaques originales de la fábrica Alpargatas de las décadas del 40,
50 y 60, en las botellas de barro de Ginebra Bols, en las latas de galletitas
Canale, en los cajones de pan, en los carteles de chapa de la gaseosa Crush o
en los ceniceros triangulares de aluminio de la cervecería Quilmes. Según
Emilce Mangas, delegada municipal del lugar y catequista, el paraje Descripción de los boliches de campos. El
portal de Internet www.soydetoay.com.ar refiere a las características de los
boliches de campo y/o almacenes de Ramos Generales: “Construcción antigua;
piso generalmente de madera, sostenido por "tirantes" también de
madera que cruzaban por debajo, de cimiento a cimiento, dejando un espacio hueco;
largos mostradores; ventanas y puertas de dos hojas, angostas, a las que los
rigores del clima hacían perder color y consistencia. El vino, el azúcar y la
yerba, se vendía "suelto...". Es decir, que el comercio compraba
por cantidad -vino en barriles; yerba y azúcar por bolsas, y luego -envase o
balanza mediante-, se expendía a la gente, en las cantidades solicitadas. La
estructura de los edificios, era más o menos similar, aún cuando unos tenían
sus paredes revocadas por fuera, y otros no. Los ladrillos estaban asentados
en barro en su mayoría -por esos tiempos, eran pocos los que construían con
cemento y cal-, y además tenían cielorrasos de madera o bien el techo de
chapa quedaba a La
nafta llegaba en tambores, y el contenido era volcado en depósitos
subterráneos, al pié del surtidor ubicado sobre el cordón de la vereda. La
tarea del expendio del combustible, era manual, mediante una palanca de
bombeo. En la parte superior del surtidor -de unos dos metros de alto-,
estaba colocado un depósito de vidrio que al llenarse, se hacía descargar en
el recipiente o vehículo al cual había que abastecer, y la operación se
repetía tantas veces como fuera necesario, hasta completar el cupo de la
venta o litros solicitados. Los almacenes "fuertes", poseían caja
registradora. Otros, solamente un cajón donde se guardaba el dinero y con el
cual se realizaban las operaciones "de contado" del día Casi
todas las veredas eran de tierra. Pocas, de ladrillo. Sobre el cordón -o por
donde éste supuestamente debía estar-, añosos árboles -comúnmente Paraísos-,
regalaban su sombra en el estío”. Varios
periodistas regionales y nacionales han recorrido las instalaciones del
boliche El Porteño. Muchos se anoticiaron de la existencia del mismo
recorriendo Trenque Lauquen o Tres Lomas, y otros lo hicieron a merced de los
rumores de los habitantes del lugar. En
el año 2002, el programa televisivo Mano a Mano, de Canal 10 de Casbas, se
interesó por el paraje También
el programa Nosotros Mismos, de Santa Rosa Por
eso señores legisladores solicito a ustedes que acompañen este proyecto, ya
que sus propietarios temen que El Porteño sea derribado, vendido, o cerrado
cuando ellos no estén, dado que tampoco tienen descendientes. En
consecuencia: Debemos cuidar nuestro patrimonio, proteger nuestra historia y
conservar al boliche que este año está cumpliendo sus 90 años de vida. Sin
otro particular, muchas gracias a todos los que apoyan esta iniciativa. |